El aparato urogenital
puede dividirse funcionalmente en dos componentes distintos: el aparato
urinario y el aparato genital. Desde el punto de viste embriologico y
anatomico, sin embargo, ambos aparatos guardan intima relacion. los dos
provienen de una cresta mesodermica comun (mesodermo intermedio) situada
a lo largo de la pared posterior de la cavidad abdominal, y al comienzo
los conductos excretores de los dos sistemas desembocan en una cavidad
comun, la cloaca.
APARATO URINARIO ( SISTEMAS RENALES)
Durante la vida intrauterina se forman tres sistemas renales
ligeramente superpuestos, que de craneal a caudal son:El pronefros,
Mesonefros, y el Metanefros. El primero de estos sisemas es rudimentario
y no funciona; el segundo no puede funcionar durante un breve tiempo al
comienzo del periodo fetal, el tercero forma el riñon definitivo.
Pronefro:
Al comienzo de la cuarta semana, el embrion humano el pronefro esta
representado por 7 a 10 grupos celulares macizos en la region
cervical.Estos grupos forman unidades vestiyiales excretoras, los
nefrotomas q experimentan regresion antes de que se origine los mas
caudales. Al final de la cuarta semana desaparece cualquier indicio del
sistema pronefrico.
Mesonefro:
El mesonefro y los conductos mesonefricos derivan del mesodermo
intermedio de los segmentos toraxicos superiores a lumbares superiores (
lumbar 3). Durante la regresion del sistema pronefrico, a comienzos de
la cuarta semana de desarrollo, aparecen los primeros tubulos excretores
del mesonefros, estos se alargan rapidamente; adoptan la forman de una
asa en S.y adquieren un ovillo de capilares que contituyen el glomerulo
en su extremo medial. los tubulos forman alrededor de los glomerulos la
capsula de Bowman, y estas estructuras en conjunto constituyen un
corpusculo renal. El extremo opuesto, el tubulo desemboca en el conducto
longitudinal denominado conjunto mesonefrico o de wolff. A mediados del
segundo mes de desarrollo, el mesonefros da lugar a un organo ovoide
voluminoso a cada lado de la linea media, como la gonada en el
desarrollo, esta situada en el lado interno del mesonefros, el relieve
producido por ambos organos se denomina: cresta urogenital, mientras que
los tubulos caudales estan aun en diferenciacion, los tubulos y
glomerulos craneales, muestran cambios desgenerativos y a la mayor parte
ha desaparecido a finales del segundo mes. Sin embargo, en el varon
existen algunos tubulos caudales y el conducto mesonefrico, que
participan en la formacion del aparato genital, pero en la mujer
desaparecen por completo.
Metanefros (El Riñon Definitivo)
Durante la quinta semana de desarrollo aparece un tercer organo
urinario, El metanefro o riñon definitivo. Sus unidades excretoras, se
desarrollan a partir del mesodermo metanefrico de manera análoga a como
lo hacen el sistema mesonefrico. El desarrollo del sistema de conductos
difiere del de los otros sistemas renales.
Sistema Colector:
Los tubulos colectores del riñon definitivo, se desarrolla a partir del
brote ureteral, que es una evaginacion del conducto mesonefrico proximo
a su desembocadura en la cloaca. El bloque se introduce en el tejido
matanefrico, el cual forma una caperusa sobre su extremo distal.
posteriormente el esbodo se dilata para dar origen a la pelvis renal
primitiva y se divide en una porcion craneal y otra caudal, los futuros
cálices mayores.
Cada
caliz forma dos nuevos brotes al introducirse en el tejido metanefrico,
los cuales siguen subdiviendose hasta constituir 12 generaciones de
tubulos o mas. mientras que en la periferia aparaecen mas tubulos a
partir del cuarto mes, los tubulos del segundo orden, crecen e
incorporan a los de la tercera y cuarta generacion formando los calicez
renales de la pelvis renal. Al continuar el desarrollo, los tubulos
colectores de la quinta generacion y de las generaciones sucesivas se
alargan considerablemente y convergen en el caliz menor donde forman la
pirámide renal. En consecuencia
el ureteral origina el ureter , la pelvis renal, los calicez mayores y
menores y entre 1 y entre millones de tubulos colectores.
POSICIÓN DEL RIÑÓN:
En
una etapa inicial, los riñones están situados en la región pélvica y
más tarde se desplazan hacia una posición más craneal en el abdomen.
Este ascenso del riñón es ocasionado por la disminución de la curvatura
del cuerpo así como por el crecimiento de éste en las regiones lumbar y
sacra. En la pelvis, el metanefros recibe irrigación desde una rama
pélvica de la aorta. Durante su ascenso hasta el nivel abdominal es
vascularizado por arterias que nacen de la aorta a niveles cada vez más
altos. Los vasos inferiores generalmente degeneran, pero algunos podrían
mantenerse.
FUNCIÓN DEL RIÑÓN
El
riñón definitivo formado a partir del metanefros empieza a funcionar
alrededor de la semana doce. La orina es emitida hacia la cavidad
amniótica y se mezcla con el líquido amniótico.
Este
líquido es deglutido por el feto y reciclado a través de los riñones.
Durante la vida intrauterina, los riñones no tienen a su cargo la
excreción de productos de desecho, ya que ésta es función de la
placenta.
Desarrollo de los uréteres:
Ø Los
uréteres que inicialmente eran evaginaciones de los conductos
mesonéfricos (brote ureteral), se aproximan con el desarrollo a la pared
de la vejiga, terminando penetrando en la misma de forma independiente a
la de los conductos mesonéfricos.
Ø El posterior ascenso de los riñones hace que la inserción de los uréteres en la misma suba y se separen, quedando un tejido de
forma triangular, de vértice inferior (conductos mesonéfricos) y base
superior (en cada vértice un uréter) que se denomina trígono vesical.
Desarrollo de la vejiga:
Ø La
porción más caudal del intestino posterior, que se continua con la
alantoides, es ligeramente dilatada y se denomina cloaca, esta
dilatación hace que se aproxime al ectodermo, entrando en contacto con
él, quedando como separación entre el interior de la cloaca y exterior
una pequeña membrana llamada membrana cloacal.
Ø Entre la 4ta y la 7ma semana de vida intrauterina, esta zona sufre importantes transformaciones.
Ø
El mesodermo que se situa entre la alantoides y el intestino posterior,
crece caudalmente a través de la cloaca, formando el tabique urorectal,
contactando con la membrana cloacal, dividiendo a la cloaca en dos
porciones, una anterior o seno urogenital primitivo y otra posterior o
conducto anorectal.
En el seno urogenital se distinguen tres porciones:
Ø La
porción superior es la más voluminosa y formara la vejiga, esta porción
se continua con el alantoides que terminará obliterándose quedando un
cordón fibroso que une el vértice de la vejiga con el ombligo que se
denominauraco (en el adulto es el igamento umbilical medio).
Ø Una porción intermedia, estrecha, denominada porción pelvica del seno urogenital.
Ø La porción más distal del mismo denominada seno urogenital definitivo, aislada del exterior por la membrana urogenital.
El circulatorio es el primero de los sistemas que se establece en el
embrión y su órgano principal, el corazón, funciona como tal antes que
ningún otro. No se trata de una cuestión caprichosa. La disponibilidad
de un sistema que posibilite el transporte y, con él, el intercambio de
todas las células con su medio es un requisito indispensable para
construir un embrión que aumentará en tamaño y complejidad. Las
necesidades que debe cubrir dicho sistema varían durante el desarrollo
embrionario de un individuo, a nivel de grandes grupos taxonómicos o,
incluso, en situaciones puntuales. Además, el sistema circulatorio se ve
limitado por una serie de imperativos fisiológicos, ontogenéticos y
físicos que condicionan su desarrollo.
A diferencia de uno de esos microprocesadores de última generación
compuestos por numerosas piezas diferentes y que no precisa estar
operativo hasta que ha concluido su manufactura, un embrión consta de
células que necesitan imperiosamente obtener nutrientes y oxígeno o
desechar metabolitos y CO2. Y todo esto ha de ser así desde mucho antes
de que se hayan desarrollado el intestino, los pulmones o el riñón.
En las primeras etapas del desarrollo de los vertebrados el aporte de
nutrientes hacia el embrión procede del saco vitelino o de la placenta,
según el grupo. Por su parte, la respiración no se realiza vía branquias
o pulmones sino que es canalizada a través de las membranas coriónica y
alantoidea. Teniendo en cuenta que ambos procesos se llevan a cabo por
difusión, es necesario que las citadas membranas estén convenientemente
vascularizadas. Esta circunstancia constituye una exigencia fisiológica y
determina que los primeros grandes vasos del embrión estén diseñados
para prestar su servicio a estas estructuras extraembrionarias (Fig.1).
El hecho de que la ontogenia de un individuo refleja su historia
filogenética es un concepto aceptado desde hace tiempo y son numerosos
los ejemplos de este tipo, tanto a nivel molecular como de órganos o
sistemas. Así, el embrión de un mamífero extenderá, en una fase inicial,
sus vasos sanguíneos hacia el vitelo aún cuando carece de él (Fig.1).
Un poco más tarde, los vasos que abandonan el primordio cardíaco forman
seis pares de arcos aórticos que confluyen en la aorta dorsal por encima
de la faringe. En la mayoría de los peces, dependiendo del grupo, se
conservan cuatro, cinco o los seis pares de arcos branquiales,
posibilitando la oxigenación de la sangre a través de la red capilar que
constituyen las branquias. En un mamífero adulto la sangre es oxigenada
en los pulmones por lo que este diseño podría carecer de sentido. Pues
bien, a pesar de todo, los embriones de todos los vertebrados superiores
lo establecen antes de que una remodelación posterior origine un saco
aórtico. Desde el principio, el desarrollo de nuestro sistema
circulatorio se ve condicionado por la historia filogenética que
arrastra.
¿Por qué un animal cuyo diseño final girará en torno a los pulmones
desarrolla arcos branquiales? En principio, siempre es más parsimonioso
remodelar un diseño ya preestablecido que inventar uno de novo.
Además, un embrión debe ser entendido como un sistema
extraordinariamente dinámico donde las necesidades cambian temporal y
espacialmente. Tanto el sistema circulatorio como el corazón adquieren
morfologías y, en consecuencia, funcionamientos diferentes durante el
desarrollo embrionario y el diseño debe ser el adecuado en cada uno de
los estadios. Por ejemplo, durante el desarrollo fetal la parte
izquierda del corazón es deficitaria en oxígeno debido a que no existe
retorno pulmonar. La solución viene dada por dos conexiones que se
mantienen abiertas; el ductus arteriosus, que comunica la aorta con la arteria pulmonar, y el foramen oval,
que hace lo propio con los dos atrios. Es justo en el momento de nacer
cuando la entrada en funcionamiento del circuito pulmonar incrementa
bruscamente los niveles de oxígeno y los valores de presión en el
corazón. Esto activa, por medio de receptores de membrana, a las células
musculares lisas que rodean al ductus y pone en contacto, de una forma
mecánica, al tejido situado a ambos lados del foramen oval. La
consecuencia es que ambos pasos quedan cerrados poco tiempo después,
alterándose las condiciones del sistema de acuerdo con los nuevos
requerimientos que surgen con la puesta en escena de la respiración
aérea. De este modo, se garantiza un doble circuito, venoso y arterial,
cerrado y que responde a las necesidades creadas.
Por otra parte, como se ha comentado anteriormente, en el embrión los
requisitos también son distintos regionalmente; el organismo en cuestión
debe estar dotado de vasos distintos tanto en su tipo, venas o arterias
, como en su calibre. En lo referente a este último punto, el calibre
de los vasos, y pensando en cómo podríamos diseñar un sistema
circulatorio eficaz, tarde o temprano se nos plantea una cuestión: ¿Qué
tamaño es el idóneo para cada uno de los vasos?.
De acuerdo con las leyes del transporte de fluidos, éste resulta más
eficaz cuanto mayor sea el calibre del tubo por el que circule un flujo
determinado. Según la ley de Poisseuille, a medida que el diámetro de un
tubo disminuye, la resistencia que ejerce al paso del flujo se
incrementa exponencialmente en relación a su radio (r^4). Por lo tanto,
un vaso con un calibre igual a la mitad de otro presentará una
resistencia al flujo 16 veces mayor. Sin embargo, atendiendo a criterios
de intercambio por difusión, ésta es más eficiente cuando la sangre
circula lentamente y tiene acceso a las membranas celulares. He aquí la
paradoja: las imposiciones de la difusión exigen vasos de pequeño
calibre, mientras que las leyes físicas para el transporte tienden a
imponer grandes vasos.
Los seres vivos han solucionado este dilema desarrollando sistemas
circulatorios basados en una jerarquía en el tamaño de los vasos que se
establece desde muy temprano en el embrión [La Barbera, Science, 249:992 (1990)]. Tal disposición no sólo aumenta la eficiencia del sistema, sino que reduce los costes energéticos del transporte.
Este diseño se ve favorecido por un hecho: si un fluido se desplaza a
una velocidad constante a través de un tubo y, sin solución de
continuidad, pasa a hacerlo por una serie de ellos de menor calibre, el
resultado es que en una sección transversal el área de paso de todos los
vasos pequeños será mayor que la del vaso del que proceden, mientras
que la velocidad de flujo disminuirá. Esta relación, conocida como ley
de Murray, ha sido adoptada por los seres vivos como una estrategia más
para dotarse de un sistema de transporte capaz de funcionar óptimamente a
pesar de la limitación física que suponen los gradientes de presión. La
solución evolutiva en este caso ha sido la de disponer muchos vasos
pequeños ramificándose a partir de uno mayor.
De esta forma, proveyéndose de grandes vasos especializados en el
transporte y de otros de menor calibre aptos para la difusión (donde la
sangre pasa la mayor parte del tiempo), el embrión garantiza a todas las
células de su organismo un aporte continuo de nutrientes y oxígeno.
Así, sobre las bases de unos diseños preestablecidos, requerimientos
fisiológicos puntuales y limitaciones físicas para el transporte y la
difusión, el sistema circulatorio de los Vertebrados constituye un
ejemplo más del enorme potencial creativo que posee un embrión en
desarrollo.
Bibliografia Alejandro Gallego es becario F.P.I. en el Departamento de Biología Animal.
El aparato digestivo es el conjunto de órganos encargados del proceso de la digestión, es decir, la transformación de los alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por las células del organismo.1
La función que realiza es la de transporte de alimentos,
secreción de jugos digestivos, absorción de nutrientes y excreción
mediante el proceso de defecación.
El proceso de la digestión consiste en transformar los glúcidos, lípidos y proteínas
contenidos en los alimentos en unidades más sencillas, gracias a las
enzimas digestivas, para que puedan ser absorbidos y transportados por
la sangre.2
Descripción y funciones
El tubo digestivo mide aproximadamente once metros de longitud, se inicia en la cavidad bucal y terminan en el ano. En la boca empieza propiamente la digestión, los dientes trituran los alimentos y las secreciones de las glándulas salivales los humedecen e inician su descomposición química transformándose en el bolo alimenticio. Luego, el bolo alimenticio cruza la faringe, sigue por el esófago y llega al estómago, una bolsa muscular de litro y medio de capacidad cuya mucosa segrega el potente jugo gástrico. En el estómago el alimento es agitado hasta convertirse en el quimo.
A la salida del estómago, el tubo digestivo pasa a llamarse intestino delgado, de unos seis metros de largo y muy replegado sobre sí mismo. En su primera porción o duodeno recibe secreciones de las glándulas intestinales, la bilis procedente de la vesícula biliar y los jugos del páncreas. Todas estas secreciones contienen gran cantidad de enzimas que degradan los alimentos y los transforman en sustancias solubles simples como aminoácidos.
El tubo digestivo continúa por el intestino grueso, de algo más de metro y medio de longitud. Su porción final es el recto, que termina en el ano, por donde se evacuan al exterior los restos indigeribles de los alimentos.
Estructura
Capas del tubo digestivo
1. Mucosa
2. Lámina propia de la mucosa
3. Muscularis mucosae
4. Lumen
5. Tejido linfático
6. Conducto de la glándula.
7. Glándula en mucosa
8. Submucosa
9. Glándula en submucosa
10. Plexo submucoso de Meissner
11. Vena
12. Músculo circular
13. Músculo longitudinal
14. Tejido conectivo areolar
15. Epitelio
16. Plexo mientérico de Auerbach
17. Nervio
18. Arteria
19. Mesenterio
El aparato digestivo está formado por el tubo digestivo y las glándulas anexas (glándulas salivales, hígado y páncreas). El tubo digestivo procede embriológicamente del endodermo, al igual que el aparato respiratorio y presenta una sistematización prototípica, comienza en la boca y se extiende hasta el ano.
Su longitud en el hombre es de 10 a 12 metros, siendo seis o siete
veces la longitud total del cuerpo. En su trayecto a lo largo del
tronco, discurre por delante de la columna vertebral. Comienza en la cara, desciende por el cuello y atraviesa las tres grandes cavidades del cuerpo: torácica, abdominal y pélvica. En el cuello está en relación con el conducto respiratorio, en el tórax se sitúa en el mediastino posterior entre los dos pulmones y el corazón, y en el abdomen y pelvis se relaciona con los diferentes órganos del aparato genitourinario.
Histología
Esquema de la pared del tubo digestivo
Histológicamente la pared del tubo digestivo está formado por cuatro capas concéntricas que son de adentro hacia afuera:
Capa interna o mucosa.
Es el revestimiento interior del tubo digestivo y se encuentra en
contacto directo con los alimentos. Está compuesta por una capa de epitelio, una capa de tejido conjuntivo que se llama lámina propia y una capa fina de músculo liso denominada muscularis mucosa.
En el epitelio pueden existir glándulas que secretan diferentes
sustancias hacia la luz. Por ejemplo las glándulas gástricas situadas en
la mucosa del estómago secretan ácido clorhídrico y pepsinógeno para facilitar la digestión.3
Capa submucosa.
Se encuentra debajo de la mucosa y está compuesta de tejido conectivo.
Contiene vasos sanguíneos, glándulas y nervios que forman el plexo de
Meissner que es un componente del sistema nervioso entérico con la función de controlar la motilidad de la mucosa y la función secretora de las glándulas.
Capa muscular externa, compuesta al igual que la muscularis mucosae, por una capa circular interna y otra longitudinal externa de músculo liso (excepto en el esófago, donde hay músculo estriado).
Esta capa muscular tiene a su cargo los movimientos peristálticos que
desplazan el contenido de la luz a lo largo del tubo digestivo. Entre
sus dos capas se encuentra otro componente del sistema nervioso
entérico, el plexo mientérico de Auerbach, que regula la actividad de
esta capa.
Capa serosa o adventicia. Se denomina según la región del tubo
digestivo que reviste, como serosa si es intraperitoneal o adventicia si
es retroperitoneal. La adventicia está conformada por un tejido
conectivo laxo. La serosa aparece cuando el tubo digestivo ingresa al abdomen, y la adventicia pasa a ser reemplazada por el peritoneo.
El grosor de la pared y el aspecto de superficie, que puede ser lisa o no, cambian dependiendo del lugar anatómico. La mucosa
puede presentar criptas y vellosidades, la submucosa puede presentar
pliegues permanentes o pliegues funcionales. En la pared se encuentran
también los plexos submucoso y mientérico que constituyen el sistema nervioso entérico que se distribuye a lo largo de todo el tubo digestivo, desde el esófago hasta el ano.
El movimiento peristáltico propulsa los alimentos a través del tubo digestivo
Los alimentos después de ser ingeridos y triturados por los dientes con la ayuda de la saliva producida por las glándulas salivares, forman un bolo alimenticio y pasan por el esófago en su camino hacia el estómago gracias al movimiento peristáltico. Una vez en el estómago, se inicia el proceso de digestión facilitado por el ácido clorhídrico secretado por las células parietales
del estómago y las enzimas digestivas. Posteriormente pasan al
intestino delgado, donde continúa la degradación química de los
alimentos y tiene lugar la absorción de agua y nutrientes que son
transportados hacia la sangre y la linfa. En el intestino grueso se acumulan las sustancias de desecho que forman las heces, las cuales se expulsan al exterior a través del ano.4
El tubo digestivo es la principal superficie de intercambio entre el medio externo y el interno en los animales vertebrados.
En un hombre adulto medio la superficie total de la mucosa
gastrointestinal desplegando las microvellosidades intestinales es de
alrededor de 350 metros cuadrados. Gracias al tubo digestivo el
individuo puede realizar el proceso de nutrición
mediante la digestión y absorción de los nutrientes contenidos en los
alimentos, pero no es menos importante su función de defensa, pues
dispone de sistemas de reconocimiento y rechazo de agentes o sustancias
extrañas procedentes del mundo exterior. Estas funciones dependen de las
estructuras propias del tubo digestivo como la barrera mucosa y el sistema inmune, pero juega un papel muy importante la colonización bacteriana que constituye la llamada microflora intestinal
formada por bacterias beneficiosas para el organismo. Se calcula que un
individuo normal tiene en su intestino alrededor de 100 billones de
bacterias pertenecientes a entre 500 y 1000 especies diferentes.5
Hasta fechas recientes, se asumía que los bebés nacen
completamente libres de gérmenes y que la colonización inicial del
intestino del recién nacido se produce durante el parto. No obstante,
varios estudios actuales concluyen que esta colonización comienza antes
del nacimiento del bebé. Las bacterias maternas pasan de la madre al
aparato digestivo del feto desde las primeras fases del embarazo, si
bien no se conocen los posibles mecanismos implicados en este fenómeno.6
Enzimas digestivas
Las enzimas digestivas
son sustancias capaces de romper las grandes moléculas presentes en los
alimentos y convertirlas en moléculas más pequeñas que pueden ser
absorbidas a través del intestino. Algunas de las más importantes son la
lipasa producidas por el páncreas, las proteasas producidas por el estómago y el páncreas que descomponen las proteínas en aminoácidos, la amilasa, la lactasa secretada por el intestino delgado que descompone la lactosa presente en la leche y la sacarasa que actúa sobre la sacarosa y la convierte en glucosa y fructosa.4
La boca
o cavidad oral es el lugar por donde los alimentos comienzan su viaje a
través del aparato digestivo, contiene diferentes estructuras, entre
ellas los dientes que hacen posible la masticación y la lengua. Cerca de la boca se encuentran las glándulas salivales que producen saliva, la cual se mezcla con los alimentos, facilita la masticación, la deglución y ayuda a mantener los dientes limpios.7
Faringe
La faringe
es una estructura con forma de tubo, está situada en el cuello y
revestida de membrana mucosa; conecta la cavidad bucal y las fosas
nasales con el esófago y la laringe respectivamente. Por ella pasan
tanto el aire como los alimentos, por lo que forma parte del aparato
digestivo y del aparato respiratorio. Ambas vías quedan separadas por la epiglotis,
que actúa como una válvula. En el ser humano la faringe mide unos trece
centímetros de largo y se extiende desde la base externa del cráneo hasta la sexta o séptima vértebra cervical, por delante de la columna vertebral.
El esófago es un conducto que se extiende desde la faringe hasta el estómago. De los incisivos al cardias (porción donde el esófago se continúa con el estómago) hay unos 40 cm. El esófago empieza en el cuello, atraviesa todo el tórax y pasa al abdomen a través del orificio esofágico del diafragma. Habitualmente es una cavidad virtual (sus paredes se encuentran unidas y solo se abren cuando pasa el bolo alimenticio).
El esófago alcanza a medir 25 cm y tiene una estructura formada por dos
capas de músculos, que permiten la contracción y relajación en sentido
descendente del esófago, estas ondas reciben el nombre de movimientos
peristálticos y son las que provocan el avance del alimento hacia el
estómago.
El estómago es un órgano en el que se acumula comida. Varía de forma
según el estado de repleción (cantidad de contenido alimenticio presente
en la cavidad gástrica) en que se halla, habitualmente tiene forma de
"J". Consta de varias partes que son: fundus, cuerpo, antro y píloro.
Su borde menos extenso se denomina curvatura menor y la otra, curvatura
mayor. El cardias es el límite entre el esófago y el estómago y el píloro
es el límite entre el estómago y el intestino delgado. En un individuo
de tamaño medio mide aproximadamente 25 cm del cardias al píloro y el diámetro transverso es de 12 cm.
En su interior encontramos principalmente dos tipos de células:
Células parietales que secretan el ácido clorhídrico (HCl) y el factor intrínseco, una glucoproteína necesaria para la absorción de la vitamina B12 en el intestino delgado.
Células principales u oxínticas que secretan pepsinógeno, precursor enzimático que se activa con el HCl formando pepsina.
La secreción de jugo gástrico está regulada tanto por el sistema nervioso como el sistema endocrino, proceso en el que actúan varias sustancias: gastrina, colecistoquinina, secretina y péptido inhibidor gástrico.
Cuando la comida llega al estómago, actúa sobre ella el ácido
clorhídrico. El ácido clorhídrico degrada las proteínas de los
alimentos y activa la pepsina que es una enzima que actúa también sobre
las proteínas. En el estómago se secreta también una enzima lipasa que
interviene en la degradación de las grasas pero su papel es muy escaso.
Los alimentos mezclados con los jugos gástricos y el moco producido por
las células secretoras del estómago forman una sustancia semilíquida que
se denomina quimo, la cual avanza hacia el intestino delgado para continuar el proceso de digestión.7
Anatomía del páncreas. Obsérvese el conducto pancreático por el que el jugo pancreático se vierte al duodeno para facilitar la digestión
Es una glándula íntimamente relacionada con el duodeno, produce jugo pancreático
que se vierte al intestino a través del conducto pancreático, sus
secreciones son de gran importancia en la digestión de los alimentos. El
páncreas segrega también hormonas como la insulina que pasan directamente a sangre y ayudan a controlar el metabolismo de los azúcares.
El hígado es la mayor víscera
del cuerpo. Pesa 1500 gramos. Consta de cuatro lóbulos, derecho,
izquierdo, cuadrado y caudado; los cuales a su vez se dividen en
segmentos.
Las vías biliares son las vías excretoras del hígado, por ellas la bilis
es conducida al duodeno. Normalmente los conductos hepáticos derecho e
izquierdo confluyen entre sí formando el conducto hepático común. El conducto hepático común, recibe un conducto más fino, el conducto cístico, que proviene de la vesícula biliar. De la reunión de los conductos císticos y el hepático común se forma el colédoco que desemboca en el duodeno junto con el conducto excretor del páncreas.
La vesícula biliar es una víscera hueca pequeña situada en la cara
inferior del hígado. Su función es la de almacenar y concentrar la bilis
segregada por el hígado, hasta ser requerida por los procesos de la
digestión. Cuando se contrae expulsa la bilis concentrada hacia el
duodeno a través del conducto cístico. Es de forma ovalada o ligeramente piriforme y su diámetro mayor oscila entre 5 y 8 cm.
Lámina anatómica en la que se observa el intestino delgado incluyendo el yeyuno y el íleon
El intestino delgado comienza en el duodeno (tras el píloro) y termina en la válvula ileocecal,
donde se une a la primera parte del intestino grueso. Mide entre 6 y 7
metros de longitud y de 2.5 a 3 cm de diámetro. Su calibre disminuye
progresivamente desde su origen hasta la válvula ileocecal.
En el intestino delgado se absorben los nutrientes
de los alimentos ya digeridos. El tubo está repleto de vellosidades que
amplían la superficie de absorción. El intestino delgado se divide en
dos partes, la primera es el duodeno que tiene una longitud de 30 cm y
la segunda es el yeyuno-íleon que mide 6 metros y medio.
El duodeno
es la primera parte del intestino delgado, mide unos 25-30 cm de
longitud. El duodeno parte del píloro y termina uniéndose al yeyuno. En
el duodeno, se vierten una diversidad de secreciones, como la bilis
procedente de la vesícula biliar y el jugo pancreático procedente del páncreas.
El yeyuno-íleon es una parte del intestino delgado formado por el yeyuno y el íleon.
En conjunto mide entre 6 y 7 metros, de los cuales los 2/5 proximales
corresponden al yeyuno y los 3/5 distales al íleon, no existiendo una
separación clara entre las dos porciones.8
Se caracteriza por presentar unos extremos relativamente fijos: El
primero limita con el duodeno y el segundo con la válvula ileocecal y
primera porción del ciego. Su calibre disminuye lenta pero
progresivamente en dirección al intestino grueso. El intestino delgado
presenta numerosas vellosidades intestinales que aumentan la superficie
de absorción intestinal de los nutrientes.
El intestino grueso se inicia a partir de la válvula ileocecal en un
fondo de saco denominado ciego y termina en el recto. Desde el ciego al
recto describe una serie de curvas, formando un marco en cuyo centro
están las asas del yeyuno e íleon. Su longitud es variable, entre 120 y
160 cm, y su calibre disminuye progresivamente, siendo la porción más
estrecha la región donde se une con el recto o unión rectosigmoidea en
la que su diámetro no suele sobrepasar los 3 cm, mientras que el ciego
es de 6 o 7 cm.
El intestino grueso se divide en varias porciones que se
denominan ciego, colon ascendente con una longitud de 15 cm, colon
transverso con una longitud media de 50 cm, colon descendente con 10 cm
de longitud, colon sigmoideo, recto y ano. El recto es la parte terminal del tubo digestivo.
El ano es la abertura final del tracto digestivo. Consta de una esfinter anal
externo y otro interno que tienen la función de controlar el proceso de
expulsión de las heces al exterior. El funcionamiento inadecuado de los
esfínteres del ano puede provocar incontinencia fecal.9
Desarrollo
El sistema digestivo se origina a partir del tubo digestivo primitivo, el cual se forma de la capa embrionaria conocida como endodermo, sin embargo la boca procede del ectodermo.
El primitivo tubo digestivo se divide en cinco porciones que partiendo
de la boca se llaman faringe, intestino anterior, intestino medio,
intestino posterior y cloaca.
1011
Del intestino anterior deriva el esófago, estómago, primera y segunda porción del duodeno, hígado y páncreas.
Del intestino medio deriva la tercera y cuarta porción del duodeno,
yeyuno, íleon, ciego, apéndice vermiforme, colon ascendente y la porción
derecha del colon transverso. Estás porciones reciben sangre a partir
de la arteria mesentérica superior.
La cloaca se divide a partir de la quinta semana en dos partes por
el tabique urogenital. La porción anterior se llama seno urogenital, la
posterior o seno anorrectal da origen al recto y el ano.
El páncreas se forma a partir de dos esbozos del endodermo que
aparecen en la 4ª y 5 semana y acaban por unirse. El hígado tiene un
origen embriológico complejo pues las celúlas hepáticas proceden de un
esbozo del endodermo, mientras que la cápsula de Glisson y los sinusoides hepáticos proceden del mesodermo.
El aparato digestivo es un sistema fundamental para el cuerpo. Algunas de las enfermedades que le afectan son las siguientes:
Síndrome del intestino irritable (SII): No es una enfermedad propiamente dicha,12 sino un conjunto de trastornos funcionales del intestino13 que se caracterizan por la presencia de episodios recurrentes de dolor abdominal, molestias acompañadas de hinchazón abdominal y alteraciones en la frecuencia y/o en la consistencia de las deposiciones.1312 No obstante, actualmente se dispone de pruebas diagnósticas que hablan a favor de que ya no es apropiado seguir considerando al SII como un trastorno puramente funcional.1415 No es una enfermedad psiquiátrica ni psicológica.
No se ha demostrado la existencia de factores psicológicos que
provoquen el SII o que influyan en su instalación, si bien los factores
psicológicos pueden contribuir al deterioro de la calidad de vida.16
Gastroenteritis aguda: Inflamación del intestino provocada por diversas causas, la más frecuente son los rotavirus. Los síntomas principales son diarrea,
vómitos y dolores abdominales. Aunque generalmente las manifestaciones
son leves, puede provocar graves consecuencias, entre ellas deshidratación, sobre todo en niños pequeños.17
Cáncer de estómago:
Más del 90% de todos los tumores de estómago se deben al adenocarcinoma
gástrico (AG), provocado por una compleja interacción entre la infección por Helicobacter pylori, la alimentación
y la predisposición genética. Los factores ambientales son responsables
del 62% de los cánceres gástricos y los factores hereditarios del 28%.19
Enfermedad celíaca (EC): No es una enfermedad únicamente digestiva, sino un proceso de naturaleza autoinmune que afecta al intestino y a diversos órganos y sistemas, de difícil diagnóstico. Es producida por una intolerancia permanente al gluten,
en personas con predisposición genética. Los síntomas digestivos suelen
ser leves o incluso ausentes, especialmente a partir de los 2 años de
vida, pero pueden desarrollarse numerosos síntomas y trastornos no digestivos,
por lo que habitualmente no es reconocida ni diagnosticada, a pesar de
tratarse de la enfermedad digestiva crónica más frecuente.21222324
La sensibilidad al gluten no celíaca es la forma más frecuente actualmente de los trastornos relacionados con el gluten,2526 con una prevalencia estimada 6-10 veces mayor que la de la enfermedad celíaca (hasta un 13% de la población).27
Un número cada vez mayor de personas padece un conjunto de síntomas
gastrointestinales (algunos achacados erróneamente a un síndrome del
intestino irritable)28
o de otro tipo (que pueden afectar prácticamente a cualquier órgano),
similares a los que se presentan en la enfermedad celíaca, que mejoran o
desaparecen completamente tras eliminar el gluten de la dieta y
reaparecen al volver a ingerirlo. Los pacientes permanecen habitualmente
en una "tierra de nadie", sin reconocer ni diagnosticar por los
especialistas, "huérfanos" de la atención médica y el tratamiento
adecuados
El desarrollo del sistema respiratorio corresponde a la secuencia de procesos morfológicos que tienen como finalidad formar un sistema respiratorio funcional para realizar el intercambio gaseoso entre el medio interno del individuo y su medio externo.
El sistema respiratorio surge como un derivado del diverticulo respiratorio, como una envaginación de la pared ventral que se forma en la porción más cefálica del intestino anterior, caudal a lo que será el cuello del hombre. Esta envaginación ocurre aproximadamente entre la 3ºy 4º semana, en el periodo somitico del embrion y en donde ya existen los esbozos de lo que será el futuro sistema digestivo.
La evaginación del endodermo forma un brote denominado brote pulmonar, de la cual derivarán los bronquios, bronquiolos y el resto de porciones de lo que son los pulmones.
El crecimiento diferenciado que presenta el brote pulmonar,
provoca que la comunicación que existía en un comienzo con la porción
cefálica del intestino anterior se vaya estrechando de manera tal que
finalmente quedan casi completamente separados por el tabique
traqueo-esofágico, manteniendo la comunicación sólo en el agujero
laríngeo.
Cabe mencionar que a pesar que el pulmon
y el resto de partes del sistema respiratorio proviene principalmente
del tejido endodérmico, muchas porciones celulares provienen del tejido mesenquimatico propio de la región cervico-torácica en donde tiene lugar la posición final de los pulmones.
Fases de desarrollo
Fase embrionaria
El
divertículo respiratorio comunica con el intestino anterior y
ulteriormente queda separado del mismo por el tabique tráqueo-esofágico.
El primordio respiratorio crece hacia la región caudal y se separa
definitivamente del intestino anterior. Se forma un tubo mediano (tráquea),
que se bifurca en envaginaciones laterales llamadas yemas pulmonares.
El brote derecho se divide en tres ramas y el izquierdo, en dos (bronquios principales). Los bronquios segmentarios se reconocen ya en la sexta semana y los subsegmentarios en la séptima.
El mesodermo que rodea el árbol bronquial se diferencia en cartilago, musculo liso y vasos sanquineos
Fase pseudoglandular
En
la fase pseudoglandular hay bifurcación y capilarización de los
segmentos broncopulmonares. Se alcanza el número de generaciones
bronquiales que se tiene al nacimiento.
Fase canalicular
Esta
fase empieza a partir de la semanas 18ª a 27ªde gestación. Durante esta
fase comienza a formarse el área pulmonar, donde se producirá el intercambio gaseoso.
Las vías respiratorias terminales van adelgazando su pared al tiempo
que se ramifican y se dividen mediante tabiques internos. Se forman los bronquiolos
terminales, los bronquiolos respiratorios y los pequeños sacos
alveolares. Las células superficiales epiteliales de las vías
periféricas adoptan una forma cuboidal. Las células de los sáculos que
darán origen a los alveolos comienzan a diferenciarse en dos tipos: los
futuros neumocitos tipo I y tipo II, que son identificables histologicamente ya en las semanas 20-22.
Las células de tipo I son las encargadas del intercambio gaseoso,
son planas y alargadas y cubren el 95% de la superficie alveolar. Las
células tipo II son cuboidales,
están implicadas principalmente en la producción, almacenamiento,
secreción y recirculación de surfactante, cuya función es la
estabilización de la superficie alveolar y la prevención del colapso
durante la espiración.
Alrededor de la semana 24 ya se observan en los neumocitos tipo
II los cuerpos lamelares que contienen el surfactante, pero éste no
estará presente en el liquido amniotico hasta unas 4 semanas más tarde, y hasta la semana 30 no se encontrará en cantidad funcionalmente significativa.
Simultáneamente, a partir del mesénquima, comienza a formarse la red de capilares que acabará uniéndose al sistema vascular pulmonar. Esta fase culmina con un pulmón primitivo capaz de respirar.
Fase sacular
Se
completa la formación del sistema canalicular bronquíolo-alveolar. Se
forman 6 a 7 generaciones de sacos alveolares, se diferencian los
neumocitos I, los que alcanzan estrecho contacto con los capilares de
los tabiques conjuntivos.
En el epitelio de las vías respiratorias se diferencian primero
las células neuroendocrinas de Feyrter, similares a las de Kultschisky
(7a a 8a semanas); luego en los bronquios, en forma centrífuga, las
células ciliadas (9a a 10a semanas) y posteriormente, las caliciformes
(13a semana). Sólo después de la aparición de los neumocitos I y II, en
los sacos alveolares y alvéolos, se diferencian las celulas de clara en los bronquíolos terminales y respiratorios. Los neumocitos I y II se originan a partir de neumoblastos.
Las glándulas bronquiales aparecen entre la 8a y 12a semanas de gestacion,
como brotes del epitelio de revestimiento. Estructuras túbulo-acinares
se reconocen en la 25a semana. La producción de secreción mucosa y
serosa comienza en la 24a semana y se completa en la 26a semana.
El desarrollo de las ramas de la arteria pulmonar sigue el curso de los bronquios, antecede al de las ramas de las arterias bronquiales, es simultáneo con el de las venas pulmoinares
y se completa alrededor de la 20a semana. Los vasos sanguíneos
intraacinares comienzan a desarrollarse a partir de la 16a semana y
continúa en la vida posnatal.
El desarrollo posnatal del pulmón se caracteriza por la formación
de conductos alveolares y de alvéolos maduros. Al momento del
nacimiento se estima un número de 20 a 25 millones de alvéolos y una
superficie de intercambio gaseoso de 2,8 m2. En el adulto se calcula que existen 300 millones de alvéolos y unos 80 m² de superficie de intercambio gaseoso.
La maduración pulmonar se alcanzaría por dos mecanismos:
multiplicación alveolar y aumento del volumen de los alvéolos en forma
proporcional al aumento de volumen de la caja torácica.
Procesos post-nacimiento
El
neonato expulsa el líquido alojado en los alvéolos y lo reemplaza por
aire.
Continua la maduración y crecimiento pulmonar con un gran aumento en la
cantidad de alvéolos durante la niñez, se estima que solo una sexta
parte de los alvéolos están presentes al nacer.